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11/10/15

Brisa constante - Prosa poética

“...las hadas se pudren en los estanques muertos
entre algas y hojas secas
y malezas,
o se han transformado en trajes de seda (“Canción de hadas”)
Poeta y enlace: *Aurelio Arturo (Poeta colombiano)



Para escribir cualquier tarde no es necesario tener el estómago lleno, hace falta escucharse, detenerse ante una taza de café en los postres. Dejar que la inspiración se monte su espectáculo, mientras, callados, la observamos, y, ella, nos transmite su aliento; como si se tratase de una brisa constante que ya no nos deja. En la simplesa de las cosas, la luz se detiene y puede ser inspiración, con metro o sin el.

Por lo menos, da algo con su intención al espíritu interrumpiendo a su antojo los momentos, regala su flor encendida, poniéndola en nuestras manos. Ella se vuelve un huésped frecuente y te resignas a su presencia. La única disfrutable como el dulce postre amigo del instante. La dejo darse una vuelta por mi mente sin poner barreras, y, palabra a palabra, que ella me cuente... Se acompaña de su canción de la distancia y en ese hondo fluir, los tilos del camino se agitan con los paseos del alma. Por éso el verso libre es una prosa dominante que, como visión individual, necesita que la den vida. No exige mucho.

Sí el goce estético con la sílaba medida y su verso que se llene de belleza, y que nos cuente su texto lo que explica, con su rima en cada tema, cautivada por su creador y cautivando al lector; con su tic tac sincrónico o diacrónico, como si con la oración hiciese levitación divina. Es el discurso del entendimiento donde el amor semántico es don. Se me ocurre pensar en lo que opinaba un gran poeta colombiano al que cito, Aurelio Arturo, y la aplico a la forma libre a la que me someto... (Así empecé en la poesía.) ¡Acaso, no hay mejor yo, que quien se conoce dentro! O, mejor inspiración de quien sabe de sus limitaciones, ¿y en lid constante por aprender, consigue lo esperado? Pues quien nos ceduce no se pudre en 'los inviernos', por no decir, lo que se siente mientras la muerte llega... No es fácil sentirse rapsoda sabiendo tan poco, -lo confieso, pero tampoco me gusta que se me aplique el término sin antología. Es muy serio escribir malos poemas y no tener quién te diga que lo son , porque prefiere mentir para no perder nuestra amistad... ¡Ah, no sabe el favor que haría si supiese dominar la métrica y supiese de Poesía, a quienes como yo humildemente lo deseamos, pero qué ganas de ponderar lo que no es bueno leer y mucho más sentirlo en los oídos! 

Todo lo hecho es digno, desde luego, aunque sea muy malo, pero no destacado o extraudinario para agradar a su autor. Aprendo. Pero ya es algo lograr algún dominio en una carrera de obstáculos, hacia ninguna parte. Sólo disfruto de ella, la Poesía.
Hay en el hálito melodioso que emerge de la palabra, una condensación del pensamiento infuso, como en el hábito de escribir mientras aún se vive y se respira, éso es lo que me invita a este desperdicio de tiempo sólo por dominar la palabra en los versos. Pienso, que la eternidad teje vuelos con hilos de seda a la ida como a la vuelta, la luz la ponemos nosotros porque del Hacedor viene todo.

Pero mis hadas tienen hermosas alas de todos los colores, “no se pudren en los estanques muertos”, ¡son mis mariposas amadas en continua metamorfosis dentro de mí; además, disfruto de sus vuelos y de saber que tienen el alma en 'su ropero',
y nunca les falta un surtido de alas de seda para sus vuelos de amor!

Australia Elisa Lattke Valencia

11/4/15

Los pasos de la luna con: Because I Love You - GIOVANNI MARRADI (Romantic, relaxing music)



No me atrevo a mirar un pensamiento
ni tampoco al rincón donde me mira,
porque allí se agazapa y se suspira
escondiendo palabras sin aliento.

No pretendo que sufra un sentimiento
angustiando al amor porque delira,
recordando ese ser del que se inspira;
y se duela de un sumo mandamiento.

Estos versos los tallan las estrellas
con nostalgia absoluta, enamorada;
y una luna silente se ilumina
de luceros las noches de sus huellas,
con sus pasos de reina, mi invitada
y, elevada en sus cielos, me fascina.

La vida no termina...
Mas, la luna, ya sabe a quien adujo
pues mis noches las carga de su embrujo.

*alv en: "Ranita Azul"